CANTO A MÍ MISMO
-WALT WITHMAN-
https://www.youtube.com/watch?v=aaooqC4FKpk
Soy el poeta de la mujer no menos que el poeta del hombre,
y digo que es tan grande ser mujer como ser hombre.
Y digo que nada es mejor que ser madre de los hombres.
Me celebro y me canto.
Me entrego al ocio y agasajo a mi Alma.
Me tiendo a mis anchas a observar un tallo de hierba veraniega.
Clara y pura es mi Alma y claro y puro es todo aquello que no es mi Alma.
Estoy satisfecho,
veo, bailo, me río, canto.
Poseo lo bueno de la tierra y del cielo
el aire que respiro ha sido destinado a mí
desde la eternidad.
El vaho de mi aliento,mi expiración e inspiración,
los latidos de mi corazón, el fluir de la sangre y del aire
a través de mis pulmones.
El olor de las hojas verdes y de las hojas secas,
de la ribera y de las rocas marinas;
del heno del granero; el sonido de las palabras,
algunos besos leves abrazos.
El juego de la luz y de la sombra entre los árboles
cuando se mueven las ramas dóciles;
el gozo de hallarme solo
o en el tumulto de las calles o en los campos
y en los ribazos de las colinas.
La sensación de la luz perfecta;
el trinar de la luna Llena;
mi canto al salir del lecho y saludar al sol.
Nunca ha habido más energía original que ahora
y jamás habrá más perfección que ahora.
Bienvenidos sean todos mis órganos y todos mis atributos.
Ni una pulgada, ni una partícula de una partícula
de una pulgada, es vil
y ninguna debe ser menos conocida que las otras.
Sé que soy sano y vigoroso
que todos los objetos del universo convergen
y manan hacia mí perennemente.
Que todos me traen un mensaje que debo descifrar:
sé que soy inmortal.
Me río de lo que llamáis muerte,
existo como soy y eso basta.
Estoy enamorado de mí mismo,
hay tantas cosas en mí, tan deliciosas:
todos los instantes, todos los sucesos.
Creo que una hoja de hierba no es menos que
el trabajo realizado por las estrellas,
que la hormiga es igualmente perfecta
y ninguno es más ni menos que yo.
Y lo bueno y lo malo que de mí digo,
lo digo también de ellos.
Sé que todos los hombres son mis hermanos
que el Amor es el sostén de la creación.
Quien degrada a otro me degrada a mí
y todo lo que se dice o se hace
vuelve al fin a mí.
Encarno a todos los marginados
y a todos los que sufren,
brotan de mí muchas voces, largo tiempo mudas;
voces de interminables generaciones
de prisioneros y esclavos,
voces de los enfermos y los desesperados,
voces de los seres despreciados.
Me veo en la cárcel con las facciones de otro hombre
y experimento su dolor sordo y constante.
No pregunto al enfermo cómo se siente, me convierto en él.
Soy el esclavo perseguido,
el niño silencioso de rostro envejecido, enfermo,
aquél que exhala su último suspiro.
Hombre y mujer quisiera decirte cuánto te amo,
pero no puedo.
Y quisiera decirte
lo que hay en mí y lo que hay en ti,
pero no puedo.
Y quisiera decirte cómo late mi corazón día y noche
y cuanto sufro, pero no puedo.
¬Walt Whitman