Cuento XIII – El conde Lucanor (Versión Modernizada)
Juan Manuel
Lo que le pasó a un señor que cazaba aves
El Conde Lucanor, una vez más, platicaba con Patronio, su consejero, y le comentó:
—Patronio, algunos señores importantes, y otros no tanto, a veces causan problemas en mis tierras o a mi gente. Pero cuando nos vemos, se disculpan diciendo que lo hicieron porque no tenían otra opción, que lo lamentan mucho y que no pudieron evitarlo. Me gustaría saber qué debo hacer en estas situaciones, así que te pido tu opinión sobre este asunto.
—Señor Conde Lucanor —respondió Patronio—, lo que me cuentas se parece mucho a lo que le sucedió a un hombre que cazaba aves.
El conde le pidió que le contara la historia.
—Señor conde —comenzó Patronio—, había un hombre que puso sus redes para atrapar aves. Cuando ya había atrapado bastantes, el cazador regresó a la red donde estaban sus presas. Conforme las iba sacando, las mataba. Mientras hacía esto, el viento le daba directamente en los ojos, haciéndolo llorar. Al ver esto, una de las aves que estaba atrapada en la red les dijo a sus compañeras:
»—¡Miren, amigas, lo que le pasa a este hombre! ¡Aunque nos está matando, vean cómo siente nuestra muerte y por eso llora!
»Pero otra ave que estaba volando cerca, que por ser más experimentada no había caído en la red, le respondió:
»—Amiga, agradezco a Dios por haberme salvado de la red y ahora le pido que nos salve a todas mis amigas y a mí de un hombre que busca nuestra muerte, aunque con lágrimas nos haga creer que lo siente mucho.
»Así que, señor Conde Lucanor, siempre aléjate de quien te hace daño, aunque te diga que lo siente mucho. Pero si alguien te perjudica sin buscar tu deshonra, y el daño no es muy grave, y se trata de alguien a quien le tienes aprecio y que lo hizo por necesidad, te aconsejo que no le des tanta importancia, aunque debes procurar que no se repita seguido para que no dañe tu buen nombre o tus intereses. Pero si te perjudica a propósito, aléjate de esa persona para que tus bienes y tu reputación no sufran.
El conde se dio cuenta de que este era un buen consejo de Patronio, lo siguió y todo le salió bien.
Y viendo don Juan que el cuento era bueno, lo mandó escribir en este libro e hizo estos versos:
A quien te haga mal, aunque diga que no quería,
busca la forma de alejarlo de tu vida.
FIN